Otra Luna
Kael la encontró en el pasillo del segundo piso, justo cuando ella entraba en la habitación de los niños con una pila de ropa doblada en brazos. La observó un instante sin hablar. El cabello suelto, la mirada serena, la manera en que usaba sus hombros para equilibrar la carga… había una calma cotidiana en ella, como si fuera natural su presencia en la casa que había habitado por años en soledad.
-¿Estás ocupada esta tarde? -Preguntó, apoyándose casualmente en el marco de la puerta.
Lí