Ojitos
-Lía. -Se dijo con decepción que no pasó desapercibida por la muchacha.
-Quería ser considerada y avisarte que estaba en la manada, para que no lo escucharas de alguien más. -El hombre volvió a hachar la madera, al parecer no la saludaría.
-Con lo poco que voy al otro lado del arroyo, podrían pasar meses antes de enterarme. -Lía se mantenía lejos. No esperaba una cálida bienvenida. su padre siempre había sido muy desentendido de ella, jamás la había tratado mal… o bien, su padre simple