Reconfortante
Fue en su adolescencia. Lía debía tener unos dieciséis años y Kael, dieciocho. No recordaba con claridad cómo ni por qué se había enfadado tanto, pero sí tenía grabado en la memoria que había golpeado con fuerza a una loba mayor que la molestaba seguido. La cosa se complicó cuando otras dos mujeres, amigas de la herida, intervinieron. La separaron con violencia y le devolvieron algunos golpes en represalia.
Cuando Kael la encontró más tarde, simplemente la sostuvo en silencio. El