Jaqueline
Mis ojos cansados permanecían fijos en la pantalla del computador. Hacía días que renunciaba a mi hora de almuerzo para seguir con el objetivo de encontrar un apartamento decente para alquilar. Las búsquedas no estaban siendo fáciles. Los alquileres más accesibles quedaban increíblemente lejos, y los mejor ubicados eran carísimos. Además, aún tenía que preocuparme por comprar los muebles.
Contaba con la ayuda fiel de mi amigo Caio y de mi más reciente amiga, Sabrina. Aunque había lleg