Jaqueline
Ya era sábado y por fin me di el lujo de dormir hasta más tarde. Aún vestida con mi pijama suave, compuesto por un pantalón y una blusa, caminé lentamente hacia la cocina imaginando una taza de café recién hecho. Empecé a sacar algunos utensilios del armario cuando fui interrumpida.
Raúl, el ligue de Renata, un hombre de unos treinta años, rubio, alto y de físico atlético, apareció frente a mí vestido solo con una toalla. Su cabello húmedo goteaba suavemente. Me miró con una expresión