Jaqueline
El coche avanzaba en silencio por las calles, y yo observaba a Alexandre conducir con la calma de siempre. Las manos firmes en el volante, la mirada atenta y la expresión tranquila. Nada en él delataba el huracán que había sido aquella reunión. En cambio, yo aún sentía el corazón acelerado.
El semblante de Talles siendo expulsado no salía de mi cabeza. Al principio me tensé, temiendo que la situación se saliera de control, pero cuando vi la desesperación estampada en su rostro al ver