24. Selene, toda una futura reina
Al escuchar las palabras del hombre, Selene empujó a Frederick de encima de su cuerpo, pues la vergüenza de ser vista en esa situación con el rey fue abrumadora. Sus mejillas se tornaron enrojecidas y su mirada fue directo a la puerta que había dejado abierta, pero se sintió tranquila al verla cerrada.
Frederick miró a Selene, se fijó en la manera que su pecho subía y bajaba sin compás, su propio corazón estaba igual y el deseo seguía ardiendo en su interior, él no deseaba detenerse.
—Su Majes