Punto de vista de Martha
El amanecer llegó demasiado pronto. Apenas había dormido, con la mente atormentándome con los recuerdos de lo sucedido hacía unos días: la repentina aparición de Lorenzo en casa de mi tío, su actitud como si ya hubiera decidido mi vida por mí. Y luego, traerme aquí, a esta enorme mansión que me hizo sentir como si hubiera entrado en un mundo ajeno. Un mundo en el que no tenía nada que hacer.
Su habitación de invitados era demasiado acogedora. Demasiado suave. Demasiado