Punto de vista de Martha
Me mantuve agachada, escondida tras la leña apilada, hasta que me empezaron a doler las rodillas. Ni siquiera me moví porque el ruido de afuera me asustaba. También se oían más pasos a mi alrededor, voces que no reconocía. Se extendían por todo el recinto.
Intenté mirar a mi alrededor sin que me vieran. Las luces del jardín seguían encendidas, pero la puerta trasera estaba abierta. Alguien debía haberla forzado. Vi sombras de hombres moviéndose en grupos de tres o cuatr