Después del fracasado matrimonio de Amelia, ella y sus acompañantes se subieron al auto de Charles, en la parte de adelante iba él con su esposa y atrás, Maximilien junto a Amelia y los gemelos, por extraño que parecía, ninguno musitaba palabra, todos iban en completo silencio, aunque no era ese silencio que en general suele ser incomodo, lo contrario, traía consigo la paz que ellos necesitaban.
Una media hora más tarde, arribaron a la mansión de Amelia, ella en ningún momento soltó la mano de