Capítulo 25. Dando rienda suelta a un sentimiento
Maximilien se acostó del lado de su cama, dándole la espalda a Selene.
—¿Maxi, amor? ¿Estás dormido? —Selene comenzó a acariciar la espalda de su esposo con la intención de seducirlo. Y aunque él estaba despierto, no tenía ni la más mínima intención de responder a sus insinuaciones, conocía a la perfección el juego de Selene.
—Quiero estar contigo Maximilien, ¡Despierta! Solamente te espere para que me hicieras tu mujer —Selene repetía insistente
Maximilien apretó sus ojos, y respiro fuerte