Inmediatamente Maximilien salió de la oficina de Amelia, ella se sentó tratando de recobrar el aire, tomó su telefono y en seguida llamó a la única persona que estaba dispuesto a ayudarle con todo.
—¡Billy! ¿Cómo estás?
—Hola Amelia, estaba en una reunión, pero ya estoy libre ¿estás bien? —preguntó al escuchar el tono de su voz
—No, no lo estoy ¿podemos vernos? Es urgente.
—Claro, ¿Quieres que vaya a la compañía?
—No, nos vemos en la mansión, estoy allí en una hora ¿puedes?
—Sí, estoy cerca, te