Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de los cascos de los caballos en el corral principal del rancho fue reemplazado por el motor de la camioneta de Julián Galán al detenerse frente a la casa grande. Raúl bajó los escalones del porche despacio, sosteniendo a Emma contra su pecho. La niña se había quedado quieta, con la mirada perdida en los botones de su saco, exhausta por el despliegue de emociones de la tarde.







