POV Gael.
—Señor, aquí tiene su café—La chica del servicio me extiende la taza.
Mis dedos tiemblan mucho. Se mueven sin control, una vibración que hace que me voltee el café en mi saco.
La muerte me ronda, lo que me recuerda que mi imperio de acciones y rascacielos no puede comprar ni un gramo de salud.
Pero puede comprarla a ella. Y eso, por ahora, es suficiente para mantenerme respirando.
Salí al pasillo, obligando a mi pierna izquierda a no arrastrarse. Cada paso era una victoria táctica c