POV Arya.
—Señorita Arya, el señor la espera. — La voz del mayordomo detrás de la puerta era suave.
—Dígale que ya voy.
Me vestí sencilla, en principio no deseaba ir, mi interés es solo su paz mental, por eso cambié de opinión.
Cuando él mismo me abrió la puerta del auto con tanta galantería, un vapor se regó por mis mejillas.
La mansión se quedó atrás, el silencio habitaba entre nosotros.
Yo no sabía qué esperar de aquel enredo. Un día me decía que no era nadie para él y al siguiente me la