POV Gael Altamirano.
A pesar de su actitud distante, mi amor por ella era lo único que me hacía sentir vivo.
Durante toda la tarde permaneció fría, no sabía qué más hacer para borrar las ofensas.
Cada mirada de odio, cada desprecio me cala en lo más profundo de mi ser.
Quise abrazarla, quise pedirle perdón de rodillas, pero el orgullo es un músculo que he ejercitado años y no sabe cómo relajarse.
Cuando ella me cuestionó sobre el yerno, sentí que la presión en mis sienes iba a hacerme estallar