Arya.
Él seguía pestañeando sin abrir los ojos. Estoy angustiada esperando ver de nuevo esos ojos claros que tantas veces me miraron con amor.
—Tienes que despertar, Gael —le susurraba al oído, con la voz quebrándose por primera vez en todo el día, lejos de las miradas de mis enemigos.
Acariciaba su cabello, ya muy crecido por las semanas allí postrado en cama. Una barba abundante ya empezaba a crecer.
—Tienes que ver el infierno que es tu casa ahora. Tu hijo se volvió en mi contra, su madre m