Gael.
—Termina de decirlo, Arya. A la madre de mi hijo. Dilo.
Por la expresión de su rostro pude ver que se había arrepentido de soltar esas frases y ahora no encontraba cómo disimular.
Pero ya había empezado y tenía que terminar de lo contrario me daría más seguridad de la que ya tenía de ser el padre del niño.
—Quise decir que no puedes tratar así a la madre de tu nieto.
La miré desde arriba, con esa suficiencia implacable que tan nerviosa la ponía.
La acababa de arrancar de mi cuerpo tras