Gael.
Mi hijo estaba muy alterado, yo temía que se hiciera daño.
Por suerte mi gritos atrajeron con rapidez a una de las enfermeras.
Ella preparó una jeringa mientras me indicaba que debía salir.
—El paciente está sufriendo una crisis de ansiedad, necesita descansar.
Maximiliano intentó resistirse, girando la cabeza hacia mí, buscándome con una mirada suplicante que me desgarró las entrañas.
—Papá… ayúdame… no dejes que…
El sedante no tardó más de cinco segundos en hacer efecto.
Dejó de luch