—¿Crees que algún día volveré a caminar luego de la cirugía? —preguntó Celeste, sujetando mi mano.
Nuestra relación había dejado de ser una obligación laboral.
Entre nosotras ya no había hostilidad, sino una complicidad silenciosa.
—Si el cirujano dice que tienes altas probabilidades, no lo dudes.
De reojo, vi cómo Adrián se alejaba del balcón, probablemente frustrado al ver que su presencia no me perturbaba.
Tamara se quedó un momento más, apretando la barandilla con una rabia contenida qu