El hombre misterioso soltó una risa baja, casi burlona.
—Dime, Carttal… ¿qué harías si descubrieras que Aslin no es quien crees?
Carttal apretó los puños.
—No juegues conmigo.
El hombre inclinó la cabeza.
—Aslin pertenece a la familia Lisboa. Su madre era Isabela Lisboa, la heredera de un imperio de bioquímica. La usaron para sus experimentos. Su existencia… nunca fue su elección.
Las palabras golpearon a Carttal como un puñetazo en el estómago. ¿Aslin, hija de los Lisboa? Era imposible. Y sin