Ocho meses…
Ese era el tiempo que Isabella llevaba viviendo en la mansión de los Vellardi. Ocho largos, intensos y transformadores meses. Cuando llegó allí, traía consigo la ligereza de un corazón dispuesto y la fuerza silenciosa de quien ya conoce el dolor. Pero no imaginaba cuánto su presencia cambiaría aquella casa, ni cuánto cambiaría su alma.
En los primeros días, entendió que Aurora era mucho más que una niña solitaria: era un pequeño corazón herido que ya no sabía cómo confiar. Un alma s