Mundo de ficçãoIniciar sessãoLorenzo Vellardi
El pasillo huele a antiséptico, pero, parado allí al lado de ella, todo lo que siento es el suave perfume que escapa de los pelos esparcidos por la almohada. El monitor cardíaco marca un compás que aprendí a seguir como si fuera una canción y tal vez por eso mis dedos temblaban cuando sostenía el celular.







