Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa casa dormía en un silencio distinto aquella noche. Desde el cuarto de Aurora llegaba la respiración menudita de quien luchó con el sueño antes de rendirse. La lámpara, encendida con una luz tibia, extendía un halo de seguridad sobre los libros apilados, los lápices de colores abiertos y la “caja de coraje” cuidadosamente cerrada sobre la cómoda.







