Mundo ficciónIniciar sesiónDespués del primer impacto, la casa volvió a moverse. No como antes —no estaba la risa de Isabella viniendo del pasillo, ni Lorenzo silbando torpemente mientras buscaba las llaves—, pero había movimiento. Y el movimiento era importante, pensó Antonella: la gente quieta piensa demasiado, y pensar demasiado, a veces, es abrir puertas que no deberíamos.
&mdas







