Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de la tarde se filtraba entre las hojas de los árboles del jardín, proyectando sombras danzantes sobre el césped recién cortado. La brisa suave acariciaba el rostro, mezclando el perfume de las flores con el sonido delicado del viento al pasar entre las copas.
Isabella estaba sentada en el banco de piedra, bajo el viejo roble. Con las manos cruzadas sobre el regazo y los ojos fijos en la nada. Frente a ella, una maceta de lavandas se mecía suavemente, como si también respirara con dificultad.
Había buscado refugio allí, lejos de los pasillos sofocantes, lejos de las miradas contenidas de Lorenzo, lejos de las preguntas silenciosas que Aurora empezaba a hacer con los ojos, aun sin atreverse a decirlas en voz alta.
En el fondo, Isabella lo sa







