Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj marcaba casi medianoche y la casa estaba sumida en un silencio inusual. La luz suave de la lámpara de rincón iluminaba parte de la sala de estar, donde Isabella permanecía sentada, con el libro cerrado sobre el regazo. No había logrado avanzar ni una sola página. Sus ojos, aunque posados sobre las palabras impresas, estaban muy lejos de allí.
Lorenzo aún no había regresado.
Desde que volvió del concierto con el Dr. Stephano, se quedó un rato en el comedor con Antonella, Marta y Giulia, contando cómo había sido la presentación. Fingía naturalidad, pero por dentro estaba tensa y preocupada por él. Había notado la ausencia de Lorenzo en la casa y, hasta ese momento, no había vuelto.







