44. Celos
— ¡Charlotte, ya vámonos, por Dios! —gritó Damián, ya cansado de esperarla.
Después de que terminaron de bañarse juntos, y no solamente un baño porque eso llevó a hacer muchas otras… cosas. Dejó a Charlotte en la habitación cambiándose, pero ya se había tardado bastante, por lo que de seguro se encontraría con muchos pendientes por hacer en la empresa.
— No se puede esperar un poco más, porque usted no es la persona que no puede caminar sin cojear—explicó, bajando las escaleras lentamente y eso