45. Contrato firmado
La chica asintió sin mirarlo, y él fue hacia dónde se encontraba su secretaria esperando por él para ir a la reunión. Trabajar los sábados era una cosa espantosa. No era para nada grato tener que usar sus días libres para ese tipo de cosas, sin embargo, agradece siempre que su amigo estuviera disponible para él y su hijo.
— Señor Walter —uno de sus socios lo saludó—. Lamentamos haber hecho esta reunión el día de hoy.
— No es conmigo, con quien debe disculparse, sino con mis empleados —estrechó