BIANCA
Mis labios se abren sin pensarlo, como si lo hubieran estado esperando desde siempre. Él me besa con una profundidad que no deja espacio para dudas, con una exigencia feroz, como si necesitara silenciar algo que lo consume por dentro.
Es dominio puro.
Su lengua roza la mía y una descarga me recorre entera.
Mi cuerpo responde antes que mi cabeza, rendido a algo que ya no intento frenar. Mis manos se aferran a su camiseta, la arrugan con desesperación, sintiendo bajo la tela la dureza de s