Estar en casa se siente distinto a como lo recordaba. No es solo la estructura, ni los muebles sencillos que han estado aquí toda la vida, sino esa sensación interna que se instala en el pecho, como si una parte de mí, que había quedado suspendida en el tiempo, finalmente volviera a su lugar.
Estoy sentada junto a Adrián revisando los álbumes de fotos que mi madre guardó con tanto cuidado. cada imagen guarda un pedazo de lo que fui. Paso las páginas despacio, reconociendo versiones de mí que