OMNISCIENTE
Matthew no improvisó nada. Nunca lo hacía.
El plan, desde el principio, le resultó. Adrián cayó en su trampa justo donde Matthew quería: en un lugar donde el caos era normal y donde una emergencia podía camuflar cualquier cosa.
Lo desmayaron en el pasillo de la cafetería con una precisión silenciosa. El mismo hombre que lo derribó fue quien gritó pidiendo ayuda, creando el alboroto perfecto. En segundos aparecieron camillas, personal corriendo, voces cruzadas, gente apartándose.
Y e