ADRIÁN
Bianca duerme profundamente. A mí me duele la cabeza, y prefiero no imaginar cómo habrá amanecido el señor Hamilton; fue el primero en caer rendido anoche.
Me pongo de pie con cuidado. Austin ya está despierto en su cuna. Me apresuro a asearme y me encargo de él para no molestar a Bianca. Reparo en la hora: ya casi es mediodía.
Su pañal aún está limpio; de seguro Bianca se despertó temprano para encargarse de él.
Bajo con Austin hacia el comedor. Está a punto de cumplir un año. En un mes