ADRIÁN
Kevin se incorpora del suelo de un salto y se abalanza contra mí. Debo reconocer que detesto a este idiota, principalmente porque se cree mucho más importante de lo que realmente es. Humilló los sentimientos de Bianca, jugó con ella durante años y, aun así, sigue convencido de que ella continúa enamorada de él.
Ridículo.
Me lanza un puñetazo que esquivo con facilidad, pero cualquier posibilidad de seguir la pelea muere en ese mismo instante cuando varios disparos resuenan en el aire.