ADRIAN
Observo cómo Victoria termina de arreglar a Francis mientras Bianca y yo compartimos una mirada cómplice. Ambos estamos haciendo un esfuerzo enorme por no reírnos.
Desde que llegaron, Francis no ha dejado de fastidiar con que quiere verse “como un verdadero vaquero”, y Victoria, lejos de detenerlo, decidió tomarse el asunto demasiado en serio.
Le consiguió botas, una camisa ajustada, cinturón enorme y un sombrero que ahora acomoda con dedicación exagerada, girándolo sobre sí mismo para