BIANCA
Mis abuelos salieron juntos a almorzar. Según mi abuela, querían disfrutar “del amor en la vejez”, palabras que hicieron sonrojar a mi abuelo de una manera tan adorable que todavía sigo riéndome al recordarlo.
Austin, por otro lado, quedó al cuidado de Adrián y Francis, quienes decidieron quedarse en casa. Aunque decir “cuidándolo” quizás es exagerar un poco, porque cuando me fui ambos seguían enfrascados en una discusión absurda sobre caballos.
Y lo más increíble de todo… fue escuchar a