ADRIAN
Bianca se quedó adentro junto a las mujeres. Desde hace rato el salón está lleno de risas, voces y conversaciones cruzadas, mientras nosotros terminamos refugiándonos en la terraza de la casona. Francis está sentado sobre la baranda con una copa en la mano, como si el peligro de caerse no existiera, y Joseph permanece de pie frente a nosotros, demasiado inquieto para sentarse realmente.
La conversación lleva varios minutos girando alrededor del mismo tema.
Bianca.
Y la verdad que toda