BIANCA
Aquí estoy, a las seis de la mañana, desayunando junto a Adrián. Solo los dos porque
Austin, tomó su leche y se volvió a dormir enseguida, así que ahora… no tengo dónde esconderme.
No quiero mirarlo a los ojos, porque si lo hago siento que verá a través de mí, que me descubrirá sin esfuerzo alguno. Y entonces vuelve esa imagen del sueño, nítida, traicionera: él sobre mí, sin camisa, su torso desnudo presionando el mío, su boca devorando la mía como si no existiera nada más.
Mis dedos rec