Me siento tan feliz esta mañana, mientras el aire cálido acaricia mi rostro cuando caminaba por el jardín de la casa.
El cielo despejado parecía prometedor, y mi mente, que generalmente estaba llena de dudas, se sentía sorprendentemente tranquila. Después de todo lo que había sucedido en las últimas semanas, me permití disfrutar de la calma que, de alguna manera, había llegado. Mi corazón palpita, no solo por las emociones que estaba viviendo, sino por todo lo que estaba por venir. Benjamín era