En la casa Tancredi, la puerta se abre de golpe, revelando a William con el rostro enrojecido y los ojos llenos de lágrimas. Apenas vio a Winnie y Benjamín en el sofá, corrió hacia ellos sin dudarlo.
—¡Mamá! ¡Papá! —gritó, con su voz quebrada por la emoción.
Winnie lo recibe con los brazos abiertos, todavía sosteniendo a Emma que despertó minutos atrás, le dieron de comer y ahora dormía tranquila. William se lanza hacia ellos, abrazándolos con fuerza, su pequeño cuerpo temblando.
—Estaba tan as