Marina, Efraín y Florencia estaban por salir de la casa cuando, Florencia reaccionó y dijo:
—¡Marina! Dante seguro vendrá aquí; si no te ve, sabrá que me estás ayudando, no quiero darte problemas. La verdad, es que no sé por qué lo hice, no sé por qué vine aquí. ¡Perdóname, Marina! No debí meterte en este problema, eso solo era entre mi marido y yo.
—¡Tía! ¡Tranquila! Yo la llevaré al médico. —dijo Efraín, mirándole con seriedad. —Marina, creo que mi tía tiene razón, será mejor que te quedes e