Florencia se despertó y se percató de la ausencia de su esposo; aquello, no le sorprendió en lo absoluto. Esta no era la primera vez que sucedía, a lo largo de sus poco más de 34 años de casada con Dante, Montemayor le había ido proporcionando la experiencia para saber de qué se trataba.
Sabía que, tan pronto bajara Mercedez, la vieja ama de llaves buscaría alguna excusa para cubrir la falta del señor de la casa.
Florencia, por su lado, desde hace muchos años, había aprendido a no pedir explicac