Armando iba entrando al lujoso penthouse de Esteban y, al hacerlo, se llevó una fuerte impresión al ver el desastre que su amigo estaba provocando ahí dentro. El hombre había sido llamado por el administrador, ya que, tal como en otras ocasiones, Esteban estaba incontrolable.
El amigo, conforme entraba, se daba cuenta de que todas aquellas obras de arte, todas aquellas carísimas decoraciones, todo, absolutamente todo lo que en algún momento Lorena había ido comprando o sugiriendo comprar, todo