Tras hablar con sus hijas, Marina continúa sintiendo que algo le hace falta y sabe bien de qué se trata.
Luego de meditarlo un poco, decide que es momento de arreglar el tema que trae con Efraín; si él no la llama, es momento de que ella lo haga, pero no llamará, irá a verlo.
Sabiendo que debe salir de casa, decide hablarle a Ofelia; ella necesita un tiempo para hablar con él y no puede dejar a sus hijas solas.
—Ofe, ¿Cómo estás?
—Bien, señora, justo estaba pensando en ustedes, ¿Cómo están? El