Esteban, por su parte, iba de camino a su penthouse; de su mente no habían podido salir las duras palabras que había lanzado Marina durante la ola de reclamos de anoche.
Todo lo dicho por ella era verdad; él mandó al demonio su matrimonio, hizo cosas imperdonables y todo se le estaba estrellando en la cara ahora mismo.
El que Marina le sacara lo que había hecho en el pasado cuando se casaron dolió, claro que dolió; él no solo le cambió la vida a ella, su primo también había salido bastante lasti