Efraín se sentía agotado; hoy había sido uno de esos días en donde se arrepentía de haber vuelto a México.
Si tenía que ser honesto, él creía que las cosas con Marina iban bien; no obstante, se estaba topando con dos pequeños inconvenientes a los que no les había puesto la suficiente atención y que el no hacerlo le estaba causando algunos problemas en ese momento.
—¿Qué tienes? —preguntó Soraya al tiempo que le entregaba un trago.
—Nada… Es solo trabajo… —dijo Efraín quitándose los lentes.
Soray