Marina observó la mano de Esteban y, lejos de darle un poco de confort y tranquilidad, aquella acción le produjo cierta incomodidad, pues esas manos ella tenía claro que tocaban las manos de otra mujer. El tema eran sus hijas, pero, inevitablemente, las imágenes de varias cosas sucedidas en meses pasados se le vinieron a la mente, así que rápidamente retiró esta y dijo:
—Programaré una cita con el terapeuta; cuando la tenga, te avisaré para que vayamos juntos. ¿Estás de acuerdo? —dijo Marina tr