Marina, al ver su reacción, supo que algo había ocurrido.
—¿Qué? ¿Qué sucede, Marina? ¿Qué sucede?
—El señor, ya la encontró, está en la vieja capilla…
Marina no esperó a escuchar más; salió corriendo a toda prisa para ver a su hija. Ella sentía que la panza estaba revuelta, pero en ese momento nada importaba salvo su hija, su niña, su bebe.
En la capilla, tan pronto como Esteban y Renata llegaron, esta dijo:
—Ya ves, papá, te lo dije, solo estaba haciendo drama. A Diana le gusta hacer que todo