Efraín se llenó de viejos recuerdos y heridas; observaba el lugar mientras que sus escoltas revisaban casi con lupa cada paso que daba. De pronto observó a lo lejos una pequeña capilla; por un momento se quedó pensando si la niña podría haber ido ahí.
Si todo el mundo la andaba buscando y no la encontraban, esa niña no podría estar, pero, al ver el diminuto lugar y recordar a la otra niña, decidió caminar hacia ahí.
A diferencia de Esteban o Marina, que reaccionaban a la angustia que tenían, es