—¡Mis niñas! ¡Me da tanto gusto poder estar nuevamente en casa! —expresó Marina con ilusión y lágrimas en los ojos.
—¡Mami! ¡Prométeme que nunca más nos volverás a dejar solitas! ¡Te extrañamos, pensábamos que te ibas a morir! ¡Pensábamos que nos ibas a dejar solitas! —expresó Diana su angustia con lágrimas en los ojos, mientras no paraba de abrazar a su madre.
—¡Mami! ¡De ahora en adelante, cuidaremos mucho de ti! ¡Prometo ya no hacerte enojar! —dijo Renata haciendo un puchero mientras sentía c